Hace poco ha saltado la noticia (si es que así puede llámarsele a algo que nada tiene de novedoso y que, aunque sin datos en la mano, era ya vox populi) de que en el Ayuntamiento de Sevilla hay veintiún directivos, vulgo personajes, que cobran más que Griñán, Zapatero o el primer ministro británico.
No es nada nuevo. Pero no por ello deja de asustarnos el nivel al que puede llegar el mangoneo, amiguismo y enchufismo municipal. Municipal y en más altas esferas, pero muy especialmente en este ámbito. En las ciudades y los pueblos se establecen más estrechas relaciones y todo el mundo puede arrimarse al poder para sacar algo. Es más fácil arrimarse a un alcalde que a un presidente de Gobierno. También es más difícil que tus fechorías salgan a la luz, que el pueblo está indefenso y a los grandes medios no les interesan esos pequeños (inmensos, en realidad) problemas. Es más fácil ocultarlo a 100.000 personas que a todo un país.
Y si alguien te descubre, o lo callas con tu poder, lo apartas, o lo compras con tu dinero, lo unes al rebaño de los que rebañan. Caciquismo municipal.
viernes, 28 de mayo de 2010
jueves, 27 de mayo de 2010
La gente que me gusta, Mario Benedetti
Os dejo hoy aquí una de esas pequeñas grandes cosas que Mario Benedetti nos ha legado. Me limito a copiar y pegar. A veces (la mayoría de ellas) se aprende más leyendo (o escuchando) que escribiendo (o hablando). Escribiendo y hablando nos conocemos a nosotros mismos, y hacemos que los demás nos conozcan. Pero leyendo y escuchando comprendemos a los demás. Sano ejercicio.
Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad. Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien se permite huir de los consejos sensatos dejando las soluciones en manos de nuestro padre Dios.
Me gusta la gente que es justa con su gente y consigo misma, la gente que agradece el nuevo día, las cosas buenas que existen en su vida, que vive cada hora con buen ánimo dando lo mejor de sí, agradecido de estar vivo, de poder regalar sonrisas, de ofrecer sus manos y ayudar generosamente sin esperar nada a cambio.
Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme. La gente que tiene tacto.
Me gusta la gente que posee sentido de la justicia.
A estos los llamo mis amigos.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica. La gente que mediante bromas nos enseña a concebir la vida con humor. La gente que nunca deja de ser aniñada.
Me gusta la gente que con su energía, contagia.
Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera.
Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.
Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que se equivocó o que no sabe algo. La gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.
La gente que lucha contra adversidades.
Me gusta la gente que busca soluciones.
Me gusta la gente que piensa y medita internamente. La gente que valora a sus semejantes no por un estereotipo social ni cómo lucen. La gente que no juzga ni deja que otros juzguen.
Me gusta la gente que tiene personalidad.
Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón.
La sensibilidad, el coraje, la solidaridad, la bondad, el respeto, la tranquilidad, los valores, la alegría, la humildad, la fe, la felicidad, el tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, la sabiduría, los sueños, el arrepentimiento y el amor para los demás y propio son cosas fundamentales para llamarse GENTE.
Con gente como ésa, me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida, ya que por tenerlos junto a mí, me doy por bien retribuido.
Mario Benedetti
Me gusta la gente que vibra, que no hay que empujarla, que no hay que decirle que haga las cosas, sino que sabe lo que hay que hacer y que lo hace. La gente que cultiva sus sueños hasta que esos sueños se apoderan de su propia realidad. Me gusta la gente con capacidad para asumir las consecuencias de sus acciones, la gente que arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño, quien se permite huir de los consejos sensatos dejando las soluciones en manos de nuestro padre Dios.
Me gusta la gente que es justa con su gente y consigo misma, la gente que agradece el nuevo día, las cosas buenas que existen en su vida, que vive cada hora con buen ánimo dando lo mejor de sí, agradecido de estar vivo, de poder regalar sonrisas, de ofrecer sus manos y ayudar generosamente sin esperar nada a cambio.
Me gusta la gente capaz de criticarme constructivamente y de frente, pero sin lastimarme ni herirme. La gente que tiene tacto.
Me gusta la gente que posee sentido de la justicia.
A estos los llamo mis amigos.
Me gusta la gente que sabe la importancia de la alegría y la predica. La gente que mediante bromas nos enseña a concebir la vida con humor. La gente que nunca deja de ser aniñada.
Me gusta la gente que con su energía, contagia.
Me gusta la gente sincera y franca, capaz de oponerse con argumentos razonables a las decisiones de cualquiera.
Me gusta la gente fiel y persistente, que no desfallece cuando de alcanzar objetivos e ideas se trata.
Me gusta la gente de criterio, la que no se avergüenza en reconocer que se equivocó o que no sabe algo. La gente que, al aceptar sus errores, se esfuerza genuinamente por no volver a cometerlos.
La gente que lucha contra adversidades.
Me gusta la gente que busca soluciones.
Me gusta la gente que piensa y medita internamente. La gente que valora a sus semejantes no por un estereotipo social ni cómo lucen. La gente que no juzga ni deja que otros juzguen.
Me gusta la gente que tiene personalidad.
Me gusta la gente capaz de entender que el mayor error del ser humano, es intentar sacarse de la cabeza aquello que no sale del corazón.
La sensibilidad, el coraje, la solidaridad, la bondad, el respeto, la tranquilidad, los valores, la alegría, la humildad, la fe, la felicidad, el tacto, la confianza, la esperanza, el agradecimiento, la sabiduría, los sueños, el arrepentimiento y el amor para los demás y propio son cosas fundamentales para llamarse GENTE.
Con gente como ésa, me comprometo para lo que sea por el resto de mi vida, ya que por tenerlos junto a mí, me doy por bien retribuido.
Mario Benedetti
martes, 25 de mayo de 2010
lunes, 24 de mayo de 2010
El precio del humo
Hay muchos ámbitos en los que día tras día, mes tras mes o año tras año se repite una misma cantinela. Un mismo tópico en el que sólo cambian nombres. Enciendes la tele y siempre noticias que cuentan lo mismo. Políticos que lanzan palabras vacías, el último suceso, el último alijo de droga incautado y ahora también encuestas de respuesta premeditada y las últimas excentricidades que se cuelgan en Youtube.
Pero de todos los tópicos hay uno que es especialmente llamativo: el del fútbol. Sabemos que ha sido utilizado tradicionalmente como medio distractor por su poder de convocatorio de las masas, aquello famoso del panem et circenses que decían los romanos, pero ahora ya no son otros poderes los que utilizan al fútbol como anéstesico.
De un tiempo grande a este parte, el fútbol se ha ido mercantilizando crecientemente y se juega a tener a la gente enganchada de manera constante e ilusionada con continuas cortinas de humo. Año tras año, cuando uno de los grandes gana algo saltan noticias de fichajes de relumbrón por parte de su adversario. Y así se evitan afrontar la realidad más cruda y renovaciones profundas.
El Madrid de Florentino este año (tomo este ejemplo por ser el más próximo, pero valdrían también otros muchos) vino por la lana (con billetes) y salió trasquilado. Su rival catalán y su vecino madrileño han ganado títulos. Él no. Pero siempre quedarán portadas que vendan ilusiones edulcoradas para negar la evidencia. Portadas que vendan humo. Y humo que se compre alegremente por aficiones felizmente anestesiadas. Pero no lo olviden: el humo tiene un precio. Y a veces el humo, se paga caro.
Pero de todos los tópicos hay uno que es especialmente llamativo: el del fútbol. Sabemos que ha sido utilizado tradicionalmente como medio distractor por su poder de convocatorio de las masas, aquello famoso del panem et circenses que decían los romanos, pero ahora ya no son otros poderes los que utilizan al fútbol como anéstesico.
De un tiempo grande a este parte, el fútbol se ha ido mercantilizando crecientemente y se juega a tener a la gente enganchada de manera constante e ilusionada con continuas cortinas de humo. Año tras año, cuando uno de los grandes gana algo saltan noticias de fichajes de relumbrón por parte de su adversario. Y así se evitan afrontar la realidad más cruda y renovaciones profundas.
El Madrid de Florentino este año (tomo este ejemplo por ser el más próximo, pero valdrían también otros muchos) vino por la lana (con billetes) y salió trasquilado. Su rival catalán y su vecino madrileño han ganado títulos. Él no. Pero siempre quedarán portadas que vendan ilusiones edulcoradas para negar la evidencia. Portadas que vendan humo. Y humo que se compre alegremente por aficiones felizmente anestesiadas. Pero no lo olviden: el humo tiene un precio. Y a veces el humo, se paga caro.
lunes, 17 de mayo de 2010
Un amigo en el camino
Todos tenemos un amigo especial en el camino, alguien con quien has compartido más vivencias que con nadie (aficiones, pelotazos y fechorías de niño). Quien ha vivido tus penas y tus alegrías. Tus aventuras y desventuras. Con quien has reído y llorado. Yo, aunque puedo considerarme afortunado por los buenos amigos que el destino me ha ido regalando, hoy quiero acordarme de uno que está viviendo una experiencia que guardará para toda su vida.
Lleva ya más de una semana haciendo kilómetros y kilómetros, levántandose temprano y maldurmiendo en albergues y conventos que acogen a peregrinos. Como única ayuda, su bicicleta y sus dos piernas. Como única carga su mochila. Aunque más que su mochila, intuyo, le pesa la distancia de no poder estar en compañía de los suyos y tener que buscarse las habichuelas sin las comodidades a las que estamos acostumbrados.
El camino de Santiago será para él, una fuente de aprendizaje y una metáfora de lo que para todos es la vida. Un sendero lleno de complicaciones y piedras en nuestro caminar. Seguro que cuando vuelva (le faltan un par de días), volverás más lleno y conocerá facetas de sí mismo y del mundo que desconocía. Sabrá lo díficil que es llegar a una meta. Y lo reconfortante que es conseguirla a través de tu propio esfuerzo.
No sé si traerá ganas de hacer el Camino otra vez, lo que si sé, es que si yo lo hago, lo haré con él. Porque es un amigo de los que está en tu camino desde el principio hasta el final. Y si hay que hacer camino, ¡qué mejor que caminar juntos!
PD: Ánimo para tus últimos kilómetros, fenómeno.
Lleva ya más de una semana haciendo kilómetros y kilómetros, levántandose temprano y maldurmiendo en albergues y conventos que acogen a peregrinos. Como única ayuda, su bicicleta y sus dos piernas. Como única carga su mochila. Aunque más que su mochila, intuyo, le pesa la distancia de no poder estar en compañía de los suyos y tener que buscarse las habichuelas sin las comodidades a las que estamos acostumbrados.
El camino de Santiago será para él, una fuente de aprendizaje y una metáfora de lo que para todos es la vida. Un sendero lleno de complicaciones y piedras en nuestro caminar. Seguro que cuando vuelva (le faltan un par de días), volverás más lleno y conocerá facetas de sí mismo y del mundo que desconocía. Sabrá lo díficil que es llegar a una meta. Y lo reconfortante que es conseguirla a través de tu propio esfuerzo.
No sé si traerá ganas de hacer el Camino otra vez, lo que si sé, es que si yo lo hago, lo haré con él. Porque es un amigo de los que está en tu camino desde el principio hasta el final. Y si hay que hacer camino, ¡qué mejor que caminar juntos!
PD: Ánimo para tus últimos kilómetros, fenómeno.
Javier Ruibal, un genio en casa
En estos tiempos de mercadotecnia y canciones facilonas, aún hay quien sobrevive, aunque arrecien fríos y temporales. Se agarran al mastil de su guitarra de fina madera y flotan en medio de la tormenta musical del momento. Uno de los máximos exponentes de este reducido grupúsculo es Javier Ruibal, gaditano de El Puerto de Santa María capaz de fundir en sus canciones una poesía que es cosecha propia con unos sones con influencias latinoamericanas, flamencas y gaditanas.
Un genio humilde y llano, capaz de tocar en tu propia casa si lo deseas, mucho más reconocido al otro lado del charco que aquí. Ya se sabe eso de lo complicado que es ser profeta en su tierra. Cada vez son más los ruibaleros (aunque quizá el término no sea el más acertado porque suena a fanático y en el verdadero arte ese término no tiene cabida) y reconocen en él a un cantautor de muchos quilates.
Canciones que hablan de libertad, de viajes, de amores y desamores, de sueños y desengaños, de ciudades míticas y de derechos humanos. Alma en su guitarra y su garganta, capaz de hacer sonar las más dulces melodías o arrancar un desgarro flamenco por bulerías. Si eres amante de la buena música, y te gustan otros cantautores como Sabina, Silvio Rodríguez o Jorge Drexler seguro que te gusta el trabajo de este portuense que además le echa el aderezo natural del sur.
Os dejo una canción aquí, tenéis más en Youtube.
JAVIER RUIBAL - PARA LLEVARTE A VIVIR
De lo dicho sin pensar, de lo que callo y no digo
de las cosas por pasar, de las trampas del azar,
de las cartas del destino.
Tengo un lápiz colorao con un librito guardao
para escribirlo contigo.
Si la suerte inoportuna te jugara una encerrona,
si no hay salida ninguna,
si la gracia y la fortuna se apartan de tu persona,
tengo un farolillo verde por si de noche te pierdes
y la luna te abandona.
Tengo la rosa de Oriente,
el oro del sol naciente y lo que quieras pedir.
Tengo el mapa del tesoro, tengo el Palacio del Moro
para llevarte a vivir, para llevarte a vivir.
De todo lo que besé no doy beso por perdido
pa’ que me vuelva a morder con la locura de ayer
tu boca contra el olvido.
Guardo un beso de reserva para rodar por la hierba
cuando te vengas conmigo.
El sur que te prometí tiene al sur otra frontera,
las cuerdas de mi laúd siguen buscando la luz
más al sur de la quimera.
Tengo una playa desierta y una calesa en la puerta
para lucirme a tu vera.
Tengo la rosa de Oriente,
el oro del sol naciente y lo que quieras pedir.
Tengo el mapa del tesoro, tengo el Palacio del Moro
para llevarte a vivir, para llevarte a vivir.
Un genio humilde y llano, capaz de tocar en tu propia casa si lo deseas, mucho más reconocido al otro lado del charco que aquí. Ya se sabe eso de lo complicado que es ser profeta en su tierra. Cada vez son más los ruibaleros (aunque quizá el término no sea el más acertado porque suena a fanático y en el verdadero arte ese término no tiene cabida) y reconocen en él a un cantautor de muchos quilates.
Canciones que hablan de libertad, de viajes, de amores y desamores, de sueños y desengaños, de ciudades míticas y de derechos humanos. Alma en su guitarra y su garganta, capaz de hacer sonar las más dulces melodías o arrancar un desgarro flamenco por bulerías. Si eres amante de la buena música, y te gustan otros cantautores como Sabina, Silvio Rodríguez o Jorge Drexler seguro que te gusta el trabajo de este portuense que además le echa el aderezo natural del sur.
Os dejo una canción aquí, tenéis más en Youtube.
JAVIER RUIBAL - PARA LLEVARTE A VIVIR
De lo dicho sin pensar, de lo que callo y no digo
de las cosas por pasar, de las trampas del azar,
de las cartas del destino.
Tengo un lápiz colorao con un librito guardao
para escribirlo contigo.
Si la suerte inoportuna te jugara una encerrona,
si no hay salida ninguna,
si la gracia y la fortuna se apartan de tu persona,
tengo un farolillo verde por si de noche te pierdes
y la luna te abandona.
Tengo la rosa de Oriente,
el oro del sol naciente y lo que quieras pedir.
Tengo el mapa del tesoro, tengo el Palacio del Moro
para llevarte a vivir, para llevarte a vivir.
De todo lo que besé no doy beso por perdido
pa’ que me vuelva a morder con la locura de ayer
tu boca contra el olvido.
Guardo un beso de reserva para rodar por la hierba
cuando te vengas conmigo.
El sur que te prometí tiene al sur otra frontera,
las cuerdas de mi laúd siguen buscando la luz
más al sur de la quimera.
Tengo una playa desierta y una calesa en la puerta
para lucirme a tu vera.
Tengo la rosa de Oriente,
el oro del sol naciente y lo que quieras pedir.
Tengo el mapa del tesoro, tengo el Palacio del Moro
para llevarte a vivir, para llevarte a vivir.
viernes, 14 de mayo de 2010
Placeres
Has esbozado una sonrisa al pasar junto a un desconocido, has abrazado a alguien que no veías desde hace años, has tomado una mano y caminado calle abajo, has leído de madrugada en un balcón, sin nadie en la calle, has tomado una copa despacio con un amigo hablando de lo humano y lo divino, has dado un beso frente a la playa, te has tumbado en la arena y visto ponerse el sol, has tarareado una canción mientras conducías, has dejado que el sueño te venza escuchando la radio y has escrito lo que sentías, dejándote llevar y sin cuidar demasiado las formas, como quien va desnudo sin importarle que los demás lo tomen por loco. Has sentido tú también, seguro, esos (o algunos de esos) pequeños placeres.
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