Querido blog:
Hace casi un año que no te visitaba. Bueno, que no te decía cosas al oído para que las contaras al mundo -tú siempre tan impúdico y tan traicionero guardando los secretos-. Pero no creas que mi calle (tu calle) ha estado desierta. Qué va, ha estado más transitada que nunca. Y ha habido enriquecedor mestizaje cultural, viajes, libros, profesores, conversaciones con compañeros, una mujer, carnavales, cambios de gobierno, rebeliones estudiantiles... Aunque no me escuches de noche, ni sea tu confidente en un año he aprendido mucho. Y muchas cosas han cambiado, aunque todo siga igual y el mundo no cambie de rumbo. La Tierra sigue girando al mismo ritmo de siempre, el Sol nos sigue calentando y el Sur sigue al Sur, aunque el Norte pierda el norte.
Igual que las calles se transitaban a caballo y luego pasaron a transitarse en bicicleta, en moto y en coche, igual han cambiado los medios de comunicación. La revolución tecnológica no es amiga de lo clásico y no entiende de compromiso de permanencia (excepto si lo dicta Vodafone). Tanto es así que ya quien no escribe en 140 caracteres y tiene Twitter es un carca y un alma que acumula polvo en la prisión del tiempo detenido. Así pues, he sucumbido a la dictadura de la fugacidad y he visto en ella no sólo lo pernicioso y reduccionista que le es consustancial sino las muchas posibilidades que también trae consigo.
Con esta carta, quiero dar señales de vida. Querido blog, no he muerto. Tu calle no ha cerrado. Está habitada por nuevas gentes y yo a veces circulo en vehículos de motor de nuevo cuño y escribo a todo trapo. Pero ni así, de ti me olvido. Quiero reconciliarme contigo. Sé que te gustaría conocer muchas historias que no te he contado y que te gustaría hablar tranquilamente conmigo de eso que he chivado a otros más livianos.
Sé que te gustaría tomar una copa conmigo y que volvamos a charlar como antes. Siéntate. Nos tomaremos las copas que quiera. Hoy no conduzco. Cuéntame y deja que te cuente lo que debí contarte. Si no termino antes de que salga el sol, déjame volver otra noche. Mientras tanto, habla despacio. Disfrutaremos del placer de estas copas de manera tranquila. Despacio. Despacio. Despacio... Lejos de las atronadoras cascadas de voces de la redes sociales de lengua fácil y raciocinio corto. Déjame que te diga. Despacio, despacio, despacio.
viernes, 18 de mayo de 2012
domingo, 24 de julio de 2011
Era un verano, tiempo atrás

Las tardes eran largas. Las antenas de la televisión analógica partían los ya macilentos rayos del sol. El muñeco de Cruzcampo pesaba lo que tenía que pesar. Cada cosa se llamaba por su nombre. Nos dejábamos de milongas.
Las azoteas eran casi torres vigías. Desde ella se divisaba al canalla, a la pareja que se daba el último beso del día a hurtadillas y se intuían animadas conversaciones entre vecinas. La sociedad iba a pie y por la acera. Los niños venían descalzos de la playa y había pupilos en las casas que eran unos cuantos más de la familia en cuanto la primera hoja del mes de julio colgaba del calendario. Era un verano, tiempo atrás.
viernes, 27 de mayo de 2011
Remedio contra la ignorancia

La lectura, forma de abrir los ojos y la mente. Frente a la lectura condescendiente con nosotros mismos que sólo busca la forma de que nos reafirmemos en nuestra opinión, hoy invito a todo el mundo a que lea aquello que remueve su pensamiento. Que empiece a dudar de si lo que antes daba por seguro es tan cierto o no. Que cuestione, que piense. Que nunca lo dé todo por conocido. Que se atreva a conocer formas distintas de ver las cosas divinas y mundanas.
Enfréntate a ti mismo, renuévate, supérate o confirma (a través del conocimiento de formas distintas) lo que antes ya pensabas. Pero lee, escucha y habla abiertamente. Bendito remedio contra la atrevida ignorancia.
jueves, 26 de mayo de 2011
Brindis por la amistad

Una cervecita en el Salvador, uno de esos pequeños placeres terrenales que uno de vez en cuando tiene el gusto de darse. Vaya este brindis por la buena gente que tenemos la suerte de que nos rodee.Para aquellos que se consideran dichosos en amigos y para quienes animan la cerveza con una conversación interesante, inteligente o simplemente graciosa. Chispeante y fresca como una buena Cruzcampo. Con gente así, sin duda, sabe dos veces más buena.
PD: Si la Cruzcampo puede ser con unos altramuces (vulgo chochitos) aún mejor.
jueves, 19 de mayo de 2011
La otra cara de Internet
Además de la posibilidad de expresarnos libremente que Internet nos ofrece y de su importancia (cara positiva), quiero ahora expresar la otra cara de la moneda. La vida cibérnetica es también una vida vigilada. Lo que haces, queda ahí para siempre. Tus clickeos quedan registrados, eres un número para las empresas de márketing que saben dónde tienen que atacar para engatusarte. Eres un perfil de Facebook, una edad, unos intereses y unos "me gusta" determinados que luego venden a las empresas para que te bombardeen con anuncios y seas moneda de cambio. Internet es también un gran hermano en casa y un lugar para que te señalen con el dedo acusador. Un lugar donde un desliz puede ser motivo de tu linchamiento público o un generador de iras hacia una persona por un pensamiento determinado. Es también un lugar de información y un lugar de ruido donde todo nos sobrepasa a menudo y donde, intentando saberlo todo, acabamos no sabiendo de nada.
La clave acaba siendo la misma: mesura, respeto y uso con conciencia de las múltiples posibilidades que esta poderosa herramienta ofrece.
La clave acaba siendo la misma: mesura, respeto y uso con conciencia de las múltiples posibilidades que esta poderosa herramienta ofrece.
La importancia de Internet en democracia

Internet es una herramienta muy poderosa. De eso no cabe duda y si bien es cierto que está teniendo que superar los problemas que conlleva a menudo su superficialidad en cuanto a los contenidos y a la dictadura de la inmediatez (esto lleva a errores y que nuestra mirada cambie de una cosa a otra rápidamente), podemos afirmar sin miedo que Internet está siendo hoy motor fundamental en el movimiento ciudadano.
Ha habido a lo largo de la historia importantes revoluciones y reformas sin Internet, es decir, no es imprescindible, obviamente. Pero hoy día cobra una gran fuerza como contrapoder. Hay que saber utilizarlo y cotejar bien la información que de él se recaba. Pero la labor democrática de dar voz al pueblo se está consiguiendo a través de las redes sociales, los foros, las webs y los blogs.
En Internet nadie puede disfrazar las opiniones de la gente. Dicho esto, de paso comento que desconfío de aquellos que se disfrazan al opinar que también es otra cuestión, pues históricamente el seudónimo ha sido utilizado por grandes periodistas, escritores y fotógrafos. Más que esto, más que el quién, en Internet importa el qué. Qué es lo que se dice y cómo se dice. Eso es lo verdaderamente importante y ahí tenemos que hacer un esfuerzo por debatir y rebatir argumentos a través del respeto, la tolerancia y la razón. He ahí donde está la libertad democrática. El respeto y el razonamiento son dos cuestiones básicas.
En cualquier caso, las posibilidades de expresarnos libremente que ofrece Internet son incuestionables y de ahí que los gobiernos intenten controlarlo a toda costa. Es un nuevo medio sobre el que no pueden ejercer control y mientras esto siga siendo así, los ciudadanos tenemos en nuestras manos una gran baza. Utilicémosla.
Mi calle hoy huele a libertad

Los que decían que la juventud española estaba dormida, que el español ya no salía a la calle se están teniendo que tragar sus palabras. Es cierto que la juventud ha estado mucho tiempo parada y viéndolas venir tranquilamente, sin importarle demasiado qué ocurría en los despachos dónde se cuece el futuro de un país entero, pero esto ha reventado. Por fin, hemos despertado del letargo. Una juventud más preparada que nunca está de nuevo en la calle. Hace falta de nuevo regenerar la democracia. Para ello, se han imbuido de un espíritu aglutinador que recuerda al de la transición. Todos hacen piña en torno a una causa común. Sin importar demasiado la tendencia ideológica de cada cual. Es más lo que les une que lo que les separa. Son jóvenes (y no tanto, que también los hay), preparados y con conciencia de cómo ha de ser una verdadera democracia.
Se ha intentado etiquetar al grupo manifestante en eso, en un grupo determinado, en una ideología o en un partido, incluso se les ha tachado de apolíticos o antisistema. Nada de eso hay de cierto. Cada cual tiene su ideología política, pero a todos les une el descontento con los partidos que en la actualidad existen. ¡Creen uno! Diría alguno como ya ha dicho Aguirre. Y puede que sí. Probablemente esto de lugar al surgimiento de nuevos partidos, pero...¿cómo hacer un partido único para gente tan diversa? Sería imposible. También sería complicado con la actual ley electoral que favorece que se perpetuen en el poder a modo de turnismo los dos principales partidos del país apoyados por los nacionalismos cuando tienen que tirar de ellos.
Lo que está claro es que hay descontento y que hay cosas que no pueden seguir así, independientemente de donde nos posicionemos ideológicamente. Para eso estamos en democracia, para convivir, respetar, y llegado el caso, debatir de manera razonada y razonable. Eso es la democracia. No es usar armas arrojadizas para crear enemigos inexistentes y destruir al adversario a costa de cualquier cosa. Eso me suena más a totalitarismo disfrazado. A poco pensar en el pueblo.
También me suena poco democrático que a la gente capacitada se le ponga tantas trabas para ascender en política y que sean cada vez más quienes sean reticentes a entrar en ella (admiro la valentía del que entra y ojalá que sirva para que cambie cosas dentro de su partido si es con convicción e ideales democráticos). Cualquier mindundi, puede llegar a ministro o a presidente del gobierno simplemente a través de la obediencia partidista. ¿Creen ustedes que esto es democrático? Un servicio público como la política debe estar llevado por líderes cualificados y con vocación para hacer valer aquello por lo que bien se les paga: servir a la ciudadanía. Con esto, quiero reiterar la necesidad de que la política sea remunerada. Evidentemente, algo que requiere tanto tiempo, hay quien dice que las 24 horas, tiene que ser remunerado si no, sería imposible para nadie ejercerla excepto que ya fuera un superrico de por sí. Pero esa remuneración tenemos que tener claro que viene dada por un servicio. Y el servicio hay que cumplirlo. Servicio a la ciudadanía.
Este movimiento está totalmente desmarcado de cualquier sindicato o partido. Ha sido un movimiento ciudadano espontáneo que congrega a familias enteras. Es algo nuevo, representante de unas nuevas necesidades que la ciudadanía ha vislumbrado. Una regeneración democrática necesaria y que está teniendo un eco internacional incluso mayor que el que la prensa de partido española (tiembla también su hegemonía) le está otorgando. En medio de desinformaciones interesadas por parte de la izquierda y la derecha, unos intentando apropiarse de lo que se defiende y otros a medio camino entre la apropiación (también indebida) y la descalificación a través de etiquetas-mentira (tipo "antisistema") está el camino de la verdad, la democracia y la libertad que está trazando la gente en la calle.
Habrá palos en las ruedas y habrá dudas. Como siempre ante algo nuevo. Se buscará un líder, se preguntará por quién es la cabeza visible y qué hay debajo de todo esto. Yo creo que el éxito estará en que precisamente no haya nadie que capitalice las ideas de la gente. Nadie que quiera erigirse en portavoz de todos porque es imposible. El éxito está en buscar los puntos en común y que el movimiento no tenga más líder que la ciudadanía y los valores democráticos. Nada hay más valioso que eso. Nacerán nuevos partidos, nuevas ideas y los partidos actuales tendrán que cuestionarse muchas cosas para adaptarse a los nuevos tiempos. Para empezar habrá que cambiar ciertas leyes que impiden que el voto de todos los españoles valga lo mismo sean de donde sean.
Mi calle hoy huele a libertad.
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