
Como todas las estrellas, su paso por ésta vida fue fugaz. Será que no son de este mundo. Un trágico accidente aéreo se llevó por delante el palpitar de su corazón. Eso sí, no pudo hacer que con el paso de los años su voz siga teniendo fuerza para dar vida a muchos otros corazones.
Vaya hoy un tango y una milonga en su honor, género éste que, aunque menos conocido a este lado del Atlántico, a mí me encanta. Carlos Gardel, vive 120 años después. Dicen que los escritores alcanzan la inmortalidad perpetuando sus letras. De igual manera, voces como estas, tienen vida eterna mientras resuene un eco en cualquier casa, en cualquier esquina, en cualquier rincón, en cualquier calle. Y mi calle, hoy es para él.
"[...]Volver con la frente marchita. Las nieves del tiempo platearon mi sien. Sentir que es un soplo la vida, que veinte años no es nada. ¡Qué febril la mirada errante en la sombra te busca y te nombra! [...]"
"[...]Me la nombran las guitarras cuando dicen su canción, las callecitas del barrio y el filo de mi facón*. Me la nombran las estrellas y el viento del arrabal, no sé pá qué me la nombran...si no la puedo olvidar [...]"
*Facón: cuchillo grande, recto y puntiagudo.